Candidatos: independientes no significa ciudadanos

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• Rafael Pérez Cárdenas

No hay perro que coma lumbre, decía mi abuela. Hoy, en el periplo de la elección presidencial –y las concurrentes a senadores, diputados federales y diputados locales-, los ciudadanos han desdeñado las candidaturas independientes y han dejado que los prófugos de los partidos, sin importar la razón por la que lo hayan hecho, se peleen por ellas, usando una pista paralela a las estructuras que alguna vez fueron suyas.

En México, el sistema electoral es una simulación. La partidocracia avasalla cualquier intento de democratizarlo, y concede figuras que sólo vienen a extender la pandemia. Hoy las candidaturas independientes –que no ciudadanas- vienen a ser una extensión de lo que en su momento han sido las alianzas, coaliciones o candidaturas comunes, es decir, mantener el monopolio de la postulación sobre cualquier otra posibilidad de organizar el gobierno.

Por eso es que en esta elección no veremos a ningún ciudadano como candidato independiente. Quienes así se autodenominan –al menos hasta que el INE les conceda el registro-, son las mismas figuras políticas de siempre que por alguna razón han perdido el control de la nomenclatura de sus partidos. Eso se lee y se sabe.

¿Acaso El Bronco, Margarita Zavala o Ríos Piter –los aspirantes con mayores posibilidades de alcanzar las firmas necesarias para su registro- hubieran tomado la vía independiente si en sus partidos les hubieran garantizado la candidatura? Por eso es que los ciudadanos no le entran. Porque pocos quieren perder tiempo y dinero ante una franca desventaja que tendrían frente a un gobernador en funciones –sería una inocentada pensar lo contrario-, la esposa de un ex presidente y un ex legislador y aspirante a gobernador en Guerrero.

Y lo mismo pasa en la aldea. Ayer mismo, el OPLE informó que hasta el momento no hay una sola solicitud de registro para candidato independiente a Gobernador del Estado. A nivel federal, en Veracruz tampoco se presentó solicitud alguna ni para el registro de candidatos independientes al Senado de la República ni a las diputaciones federales, en un estado con más de ocho millones de habitantes.

Aunque no faltan personajes y perfiles para lograr una Gubernatura por la vía independiente, quien en su sano juicio iría a una competencia convertida en elección de estado por el Gobernador Yunes, con los partidos políticos PRI y Morena dispuestos a llevar la elección a tercios para intentar aumentar sus reales posibilidades de triunfo. Por eso, en el caso de Veracruz, es un análisis inútil. Nadie come lumbre.

Hay que enfocarnos entonces en los aspirantes a candidatos independientes en la carrera presidencial. En principio, más allá de las dificultades logísticas que representa juntar casi 900 mil firmas en los próximos tres meses, han tenido la desventaja de que los conflictos internos –en el caso del Frente Ciudadano-, la novela del renacimiento del dedazo priista y el aparente divorcio entre Andrés Manuel López Obrador y su carnal Monreal han acaparado la atención de los medios, dejándolos en la orfandad informativa.

Así que prácticamente han tenido que ir de plaza en plaza, a eventos deportivos, o prácticamente acompañar a los limpiaparabrisas en cada semáforo para ir juntando sus firmas a cuentagotas, a pesar del innovador sistema de registro mediante una aplicación electrónica, que dicho sea de paso, nomás abonó al escándalo de la cara ineficacia del INE.

Pero ¿qué es lo que tienen que hacer quienes aspiran a ser Presidente o Presidenta desde el áspero destierro de sus partidos? Ahí les va. Para obtener el registro como candidato a la Presidencia, se debe contar al menos con 866 mil 593 apoyos (firmas) de la ciudadanía. Pero ahí vienen las dificultades y los candados.

Estas firmas no pueden ser de un solo estado –lo que le facilitaría las cosas al Bronco en Nuevo León y a Ríos Piter en Guerrero-, sino que deben estar distribuidas en por lo menos 17 entidades federativas, y que además sumen cuando menos el 1% del total en la lista nominal de electores en cada una de ellas. En el caso de los aspirantes a la Presidencia, el plazo para recabar firmas es el 12 de febrero de 2018.

¿Cómo van? Pues al corte del pasado domingo 19 de noviembre, las cosas no pintan my bien, aunque no están para generar alarmas. El Bronco se mantiene como puntero con 253 mil 570 firmas de adhesión; le sigue Margarita Zavala con 176 mil 143 y ya en un lejano tercer lugar, Armando Ríos Piter con apenas 53 mil 247, en un pelotón donde también están el locutor Pedro Ferriz con 45 mil 838 y María de Jesús Patricio con tan sólo 45 mil 818.

Para darnos una idea de estas cantidades, las firmas obtenidas por Ríos Piter, Ferriz y Patricio no les alcanzan siquiera para ganar una elección a diputado federal en Veracruz. Así que, una vez más, la democracia mexicana es una forma de vivir del cuento.

Las del estribo…

  1. El gobernador Miguel Ángel Yunes se negó a hablar una vez más de la inseguridad que se vive en el estado. Dice que lo más importante ahora es hablar del Foro Boca y de las obras realizadas en ese municipio, “uno de los más modernos del mundo”. Al parecer, la desesperación es cada vez mayor. Las cifras de pobreza e inseguridad en ese lugar pronto se conocerán. El cuento no se lo compran ni los boqueños ni quienes decidirán si será o no el candidato a Gobernador.
  2. En estas fechas, cuando todas las dependencias hablan del presupuesto que habrán de ejercer el próximo año, la queja es la misma: lo programado será insuficiente –la última en decirlo fue la Presidente del IVAI-, lo que llama a dos reflexiones: si siempre es insuficiente, entonces ¿cómo le hacen para terminar cada ejercicio fiscal?, y la segunda, los resultados que los ciudadanos reciben, ¿son realmente suficientes y adecuados?
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