Cárteles hacen de Morelos un “campo de batalla”

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CUERNAVACA.-¡Aquí seguimos!, sentenció el mensaje localizado en medio de los cuerpos mutilados cuyos victimarios arrojaron en una calle contigua al palacio municipal de Jiutepec, Morelos.

Horas después del pasado 31 de octubre, el edil Miguel Ángel Rabadán Calderón rindió su segundo informe de labores en esa demarcación, que junto con Cuernavaca, Temixco, Xochitepec y Cuautla, zona centro y oriente del estado, respectivamente, se colocaron como los sitios elegidos por el crimen organizado para victimar a sus contrincantes, arrojar los cadáveres y ratificar su posicionamiento territorial.

El coronel José Herrera Chávez, secretario Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública, dice que ese tipo de homicidios atribuidos a la delincuencia organizada tienen como fin repotenciar su estadía en el estado donde confluyen las organizaciones “del Pacífico Sur, cártel del Golfo y La Familia Michoacana”.

Esta clase de expresiones de extrema violencia, agrega, ocurren cada vez que cae la cabeza de un líder de mediana o alta importancia, es la oportunidad para ascender y lograr dominar el mercado de las drogas que sigue siendo muy lucrativo, desgraciadamente. Al seguir habiendo demanda, va a generar oferta, sangrienta, expone.

Con el análisis de los últimos asesinatos —cuya cifra se acerca a las 290 víctimas al cierre de 2011—, el coronel afirma que la violencia extrema a la que han recurrido los cárteles no cesará pronto, ya que “se deriva del reacomodo de líderes”, asegura.

“Desgraciadamente han hecho actos de presencia diferentes grupos que están buscando tener la prioridad sobre la venta de la droga. Tenemos presencia de diferentes organizaciones criminales y las lamentables tácticas que utilizan para eliminarse entre ellos, y sobre todo, hacer prevalecer la amenaza, el aspecto sicológico por medio de estas sádicas formas de tratar a las víctimas”, comentó Herrera Chávez en una entrevista radiofónica.

La última muestra de violencia en 2011 ocurrió la mañana del 22 de diciembre cuando la Policía Ministerial acudió al levantamiento de un cuerpo incendiado que, de acuerdo con versiones policiales extraoficiales, corresponde a Reynaldo Francisco “N”, El Panchito o Base 40, citado en expedientes de la PGR como el tercero en la estructura del cártel de los Beltrán Leyva en Morelos.

El cadáver fue localizado en el kilómetro 8 de la carretera federal Cuernavaca-Tepoztlán en el campo denominado Texcalera del poblado de Santa Catarina, municipio de Tepoztlán, al norte del estado. Junto al cuerpo fue encontrado un mensaje firmado por La Familia Michoacana cuyo grupo delictivo se adjudica el crimen y la identificación de la víctima

Los antecedentes

La versión del coronel Herrera Chávez se ajusta a la investigación que realizó la Procuraduría General de la República para analizar el comportamiento del narcotráfico en Morelos desde 1990.

De acuerdo con la causa penal 85/2011-4 radicado en el Tercer Tribunal Colegiado del 21 primer circuito judicial, a cuyo texto tuvo acceso EL UNIVERSAL, el cártel de los Beltrán Leyva llegó a Morelos desde 1990 y comenzó a tener control de la zona.

En el expediente se cita que ese grupo “en una organización delictiva que se remonta desde la década de los años 1990, con antecedentes documentados desde el año 2000, que ha operado en los estados de Morelos, México, Guerrero con ramificaciones o con células en Guadalajara, Sinaloa, Monterrey, Sonora, denominada de origen: ‘organización delictiva de Joaquín Guzmán Loera El Chapo Guzmán’”.

“Después de diversas escisiones de sus integrantes han conformado sus propias agrupaciones tal y como la que formó el entonces cártel de El Chapo Guzmán y Arturo Beltrán Leyva, (pero) a su muerte le sucedió en la dirección y liderazgo Sergio Valdez Villareal, El Grande, y cuando éste fue detenido (le siguió) Héctor Beltrán Leyva, El H, quien peleó la plaza de su hermano”.

Hasta julio de 2011, la PGR consideró que Héctor Beltrán Leyva dirige la organización en Morelos bajo la denominación del Cártel del Pacífico Sur (CPS), “quien para su operación agrupó a personas que incluso trabajaron con su hermano Arturo, tal es el caso de Raúl N, Víctor Manuel N y Julio de Jesús Hernández Radilla, El Negro Radilla, éste último detenido por la Policía Federal en Veracruz y señalado como presunto autor material del crimen de siete personas, entre ellos Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta Javier Sicilia.

De acuerdo con la investigación de la Procuraduría General de la República, ante las bajas que sufrió el CPS por la captura de algunos de sus miembros o en los embates con otras agrupaciones delictivas o representantes de Seguridad Federal, reclutó otras personas para fortalecer su radio de acción.

Investigación de los grupos

La investigación de la PGR documentada en expedientes judiciales data del año 2010 cuando fue detectado por las fuerzas federales el mando de Héctor Beltrán Leyva. Hasta ese año todavía estaba libre Julio de Jesús Radilla Hernández, detenido a la postre en el estado de Veracruz.

La PGR justificó en sus investigaciones que toda organización delictiva se encuentra jerarquizada y en razón de su evolución requiere el control sistemático del territorio a través de las llamadas “plazas”.

De acuerdo con las investigaciones de la dependencia federal, hasta el año 2001 Joaquín El Chapo Guzmán sostenía dentro de su agrupación delictiva a Arturo Beltrán Leyva y ambos introdujeron presuntamente al país cocaína proveniente de Colombia, la cual se distribuye en los estados de Sinaloa, Sonora, Guerrero, Chiapas y Monterrey.

A su vez Beltrán Leyva sostenía como uno de sus supuestos sicarios a Julio de Jesús Radilla Hernández, quien operaba en Morelos.

Los antecedentes sobre su dominio en el municipio de Jiutepec se remontan a diciembre de 2009, cuando infantes de la Marina detectaron la presencia de Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes, en una residencia del poblado de Ahuatepec, Morelos, al norte de Cuernavaca.

La noche del 11 de diciembre Arturo y sus principales colaboradores celebraban una fiesta particular, la cual fue denominada después por las autoridades federales como una “narcoposada”.

A esa reunión acudió Jesús Radilla, y de acuerdo con las investigaciones de la PGR, ahí fue “premiado” como jefe de la plaza de Jiutepec, Morelos, “a raíz de que repelió con disparos de arma de fuego en defensa de Don Arturo ante la intervención de elementos castrenses.

“Después de su recuperación de los impactos de bala recibidos, logró no sólo comandar y liderar diversas localidades del estado de Morelos, sino infundir el terror entre la población al realizar actividades delictivas atroces, como el colgar personas decapitadas en los puentes peatonales de la ciudad, teniendo bajo su mando para lograr este cometido, entre otros a Alejandro N, Juan Carlos N, Gumaro N, Valentín N, Mario N, “Omar” N, José Carlos N, José N, Manuel N, Feliciano N y Javier N, a la postre inculpados por el homicidio de las siete personas.

Con los testimonios de los detenidos, la Procuraduría General de la República reunió elementos para suponer que el grupo de Jesús Radilla tenía como redes de protección y vigilancia a elementos de corporaciones policiales de la entidad, “tal es el caso de Juan Bosco Castañeda Macias, Comandante Bosco, de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadadano de Cuernavaca, cuyo caso se remitió a detenerlo y acusarlo de posesión de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército”.

El comandante fue detenido en sus oficinas por soldados de la 24 zona militar, quienes capturaron primero a un supuesto integrante del CPS que dijo, según las fuerzas castrenses, que la organización pagaba 15 mil pesos mensuales al mando para que les brindara protección.

La estructura

El 10 de mayo de 2011, el Ministerio Público Federal recogió el testimonio de Miguel Ángel Cedillo González, El Picas, donde admitió haber sido escolta privado de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, y declaró que conoció a Julio Radilla, “porque hace como año y medio me lo presentaron en una junta. Me lo presentó El Mojo. La junta fue convocada por La Barbie, aunque él no estuvo. Entonces El Negro pertenecía a esa organización de Édgar Valdez Villareal. En ese tiempo El Negro era encargado de la plaza de Jiutepec, donde se dedicaba a la venta de droga, por eso lo conozco bien… Cuando matan a Arturo Beltrán su grupo se divide en varios y El Negro Radilla se va con Sergio Villareal (Barragán), El Grande, y forman el Cártel del Pacífico Sur al mando de Héctor Beltrán Leyva”.

El último golpe

El domingo 30 de octubre militares y elementos de la Policía Federal asestaron uno de los últimos golpes al crimen organizado con sede en el estado de Morelos.

En coordinación con policías estatales, capturaron en el municipio de Temixco a cinco presuntos integrantes del Cártel del Golfo, liderados por Ildemar N, a quien la Policía Federal identificó como El Apache. Entre los detenidos se encontraba un adolescente de 16 años de edad.

De acuerdo con el reporte presentado por la Policía Federal, este grupo de sujetos es responsable de haber participado en por lo menos ocho ejecuciones, a cuyas víctimas desmembraban y desollaban.

El Sol de Cuernavaca publicó que su captura ocurrió “luego de que la semana pasada elementos de la Policía Estatal lograron detener en Chiconcuac, al sur del estado, a varios sujetos que viajaban a bordo de un vehículo Volkswagen color negro y una camioneta Audi color verde. Al frente del grupo iba Santiago N, presunto lugarteniente de El Apache”.

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