Democracia nuestro derecho

0

• Braulio Javier García Nieva

Este pasado jueves 12 y viernes 13 de octubre del 2017 se celebró en la ciudad de México el VIII Foro de la  Democracia Latinoamericana,  dicho evento estuvo colmado de personalidades de alto nivel con paneles igualmente formados de dignas personalidades, ex presidentes de distintos países, embajadores actualmente en funciones como el de Perú y Estados Unidos y demás miembros de la OEA que es la Organización de Estados Americanos, del TEPJF, del INE y de la FEPADE. Así el nivel y así los frutos y reflexiones que dejan producto de las múltiples ponencias y deserciones allí llevadas acabo.

Retomando ciertas participaciones nos deja muy en claro la situación actual que vive nuestro país y con ello podemos ver que no todo está perdido y que el dicho de recordar el pasado para no volver a vivirlo está más latente que nunca. Y es que en esta actualidad la presencia de las redes sociales es tan preponderante que día a día se va descubriendo apenas como impactan y apenas como medir su impacto, lejos estamos de prever y de vislumbrar su fuerza, pues cuando más nos acercamos, las redes cambian, se renuevan o una nueva tendencia modifica el actuar. Es así como este fenómeno de las redes sociales impacta de gran manera y de ahí viene el planteamiento, ¿Quienes manejan estas redes?, ¿Que edad de la población es la que se expresa y se informa solo a través de ellas?

Bien sabemos que las redes sociales es el reinado de los jóvenes y sobre esta premisa nos iremos en esta disertación, ahora ¿Los joven están conscientes de nuestra historia como país ? y más aún ¿Conscientes de nuestra historia dentro del espectro de nuestro continente?

Somos una democracia joven y en nuestro continente los gobiernos democráticos son tan jóvenes que nuestra fragilidad se evidencia con la constante aparición de la figura de los dictadores.

En América la figura de los dictadores si bien ha ido disminuyendo y desapareciendo en varios países es un presente latente que hoy se vislumbra en nuestro México con la imagen de un caudillo redentor.

Si bien esta figura que mueve masas, que critica los partidos y que se ostenta como única solución en teoría es un tanto irreal en la vida nuestra existe y está presente.

En estos tiempos a más de cien años, casi un pestañeo dentro de la historia de la humanidad nuestro país se ve en la disyuntiva de escoger entre cambiar y corregir el actuar de sus partidos de igual forma que un padre corrige a sus hijos, no los expulsa y los desaparece, los corrige y va moldeando, de esa manera nuestra sociedad debe corregir y cambiar a los partidos y no borrarlos con la figura de un falso salvador y la otra opción en caer en el populismo del mesías.

Hay que ver que nuestra democracia es joven y a veces endeble y a ella se le debe defender sin cargarle hasta el mínimo error de cualquiera de los actores que en ella se desenvuelve, tal y cómo está pasando hoy en día, donde cualquier error de una autoridad, figura pública y/o partido en automático decimos que la democracia fallo y no es así, falló el método de ese momento, falló la persona, falló un partido en su conducir interno y externo más no falló todo el sistema.

Si existe alguna parte que no nos guste entonces pensemos en un esquema o método para cambiarlo, veamos el caso Kumamoto ese es un nuevo esquema llamado sin voto no hay dinero y si algo viene a cambiar es quitar el creciente resentimiento de la sociedad al gran dispendio de dinero hacia los partidos, con el esquema Kumamoto los partidos recibirán el dinero proporcionalmente a la cantidad de votos obtenidos en la elección y no a su padrón o sus representantes, esa propuesta es sumamente interesante y más en el hecho de provenir de Jalisco, uno de los estados con el padrón electoral más grande del país.

El sistema democrático es nuestro, es nuestro derecho histórico ganado con saliva, sudor y sangre de nuestros antepasados y si algo no nos gusta de él, es nuestra tarea encontrar la forma en que si exista y se acople a la modernidad y a nuestra población de forma incluyente y pueda representar a todas nuestras identidades de una manera digna e igualitaria.

Share.

Leave A Reply

A %d blogueros les gusta esto: