Donaldo Tequihuactle Choncoa, fotógrafo de la relatividad del tiempo social

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  • El ganador del Reto Foto México Desconocido 2017 expone Una mirada a Zongolica, en el marco de la 10º Semana de la Sociología UV
  • “Siempre estuve en una mina de oro y apenas me vengo a dar cuenta”, compartió

Karina de la Paz Reyes Díaz, Xalapa, Equez, martes 10 de octubre de 2017.- Donaldo Tequihuactle Choncoa, estudiante de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana (UV), es el autor de Una mirada a Zongolica, proyecto mediante el cual documentó fotográficamente, durante tres años, la celebración de la Semana Santa en aquel lugar y del que forma parte la imagen ganadora del Reto Foto México Desconocido 2017.

Una muestra de este trabajo estará en exhibición hasta el miércoles 11 de octubre en el pasillo frontal al Salón Azul de la Unidad de Humanidades, como parte de la 10º Semana de la Sociología de la UV.

En la inauguración de la exposición, realizada el lunes 9 de octubre, y en compañía de compañeros, académicos y autoridades universitarias, Donaldo explicó que las 12 fotografías que exhibe forman parte de un proyecto que inició en 2015, del cual se desprendieron un total de tres mil imágenes y tras tres filtros, la selección concluyó con 185 y tres textos –uno de su autoría y dos de Irvin Gibrán Escobar Junco.

“Para mí es importante enmarcar la relatividad del tiempo social, porque hay una diferencia en el tiempo humano; asimismo, intento ver cómo la fotografía ha tenido sus altos y bajos, pero el retrato humano sigue siendo sumamente importante.”

Enfatizó que en la Semana Santa aflora la comunalidad e interacción. Se trata, en sus palabras, de “una resignificación del tiempo y el espacio, porque sabemos lo que va a pasar, pero no decimos ‘ésta es la gestación de la comunalidad, de la interacción cara a cara’ ”.

De las máquinas al ser humano

Cuando cursaba la preparatoria, Donaldo quería estudiar matemáticas y después una ingeniería en sistemas computacionales, pero las movilizaciones que se gestaron en Zongolica, en apoyo al movimiento magisterial, reorientaron sus intereses académicos y se decantó por estudiar en la Facultad de Sociología de la UV.

“Opté por el humano, porque la máquina la podemos programar, pero al humano no. Para mí sigue siendo mucho más complejo el estudio del ser humano y creo que como nuevos científicos sociales tenemos la responsabilidad de seguir centrados en el estudio del ser, porque podemos encontrar mañana una cura contra el cáncer, pero si la manera de pensar no está resuelta, seguiremos matándonos, despedazándonos, deshaciéndonos como personas.”

En ese entonces, una amiga que ya estudiaba sociología le compartió el libro que le ayudó a determinar que era ésa la disciplina a la que quería abocarse: Marx para principiantes, de Eduardo del Río “Rius”.

Para él, la sociología le ha quitado una venda de los ojos: “Si hay algo que he comprendido en este tiempo, es la interdisciplinariedad y cómo ésta se tiene que conjugar, porque yo no hubiera tomado ese tipo de fotografías sin la sociología, y viceversa”.

El fotógrafo innato

Su historia como fotógrafo se remonta a la niñez, cuando su mamá adquirió una Sony CyberShot en pagos, para usarla en las fiestas familiares.

“La fotografía como tal en Zongolica sigue teniendo ese misticismo que se ha perdido, por la gran saturación de imágenes que hay en la red (Internet). Algo que me interesa mucho enmarcar es la relatividad del tiempo social, porque la sociedad vive en desfases del tiempo, la diferencia más marcada está entre la urbe y las poblaciones rurales. En éstas, se mantiene ese misticismo y en aquel tiempo era mucho más, hasta hace muy poco es que tuvimos un celular.”

Más de una vez fue reprendido por usar ese pequeño aparato e irse a fotografiar con sus amigos, a las plantas e incluso a su perro. Pero como siempre ha trabajado, poco a poco reunió lo necesario para adquirir una Samsung WB100 y una computadora, ambas de segunda mano.

“Desde siempre nos enseñaron a trabajar. Nos preparaban pambazos y nos íbamos a vender a la calle. Nos decían ‘tienen dos manos, dos piernas, una boca y hay que trabajar’, poco a poco me fui desenvolviendo en la cuestión laboral; incluso abrí en casa un taller para reparar computadoras, de esto le aprendí a un conocido que también tenía su taller, y a los 11 años prácticamente armaba y desarmaba computadoras con los ojos cerrados.”

Más adelante logró entrar a trabajar en el área administrativa de una escuela técnica privada, lo que le permitió ahorrar para comprar otra cámara, una Nikon, también de segunda mano y en pagos.

“En mi vida he encontrado muchas personas que me han dado la mano, la casa, la cobija, la comida, ¡todo!”, celebró el universitario.

La Canon semiprofesional que ahora posee, la primera nueva, es gracias a que resultó ganador del Reto Foto México Desconocido 2017. La competencia no sólo le favoreció materialmente, sino anímicamente, pues había llegado a un momento de turbación en cuanto a su proyecto Una mirada a Zongolica, al grado de cuestionarse por qué seguir, si quizás a nadie le interesaría tal propuesta visual.

“Siempre estuve en una mina de oro”

Mientras Donaldo tiene apenas nociones del idioma náhuatl, su madre habla tres variantes, pues él fue de esas personas que lejos de sentir orgullo por sus raíces indígenas, buscaba ocultarlas.

“Mis apellidos me daban pena, porque era el único que los tenía, para mí era incómodo por las burlas. Es más, cuando había pase de lista yo quería que sólo citaran los nombres, porque me daba muchísima pena, hoy me arrepiento de ese tipo de acciones.”

Pero en ese recuentro con sus raíces lo acompañó la fotografía y la sociología, pues paulatinamente pasó de fotografiar a sus amigos, las plantas o su mascota, para registrar el México profundo que había en su entorno.

“El movimiento magisterial fue el justo momento en que yo dije ‘el ser humano es tan único, porque sólo nosotros hemos podido construir y destruir, y aquí estamos, después de miles de años’; al mismo tiempo, en ese reconocimiento me ubiqué, ubiqué mi cámara y creí que las cosas que podía hacer y resolver era tomando fotografías. En ese momento pensé ‘siempre estuve en una mina de oro y apenas me vengo a dar cuenta’.”

Así nació la idea de documentar la Semana Santa en Zongolica. El primer registro fue en la de 2015; para 2016, la idea de qué hacer y por qué estaba más clara, y en 2017 la visión estaba afinada, con un preciso discurso visual de lo que quería mostrar.

Aclaró que las imágenes las tomó con una lente cuya medida es 18 55, porque para él, quien es una persona que utiliza la cámara fotográfica como herramienta metodológica, es importante inmiscuirse en la dinámica que documentará.

“Yo no creo que uno pueda lograr grandes obturaciones estando lejos, tienes que formar parte de eso que registras. Yo estuve en las procesiones, en medio, afuera, salía, regresaba, estuve en cada momento, de principio a fin. Además, desde el hogar siempre nos inculcaron la cuestión religiosa, en algún momento incluso fui acólito en la iglesia, entonces esa idea de ir a la procesión nunca se ha quitado de la familia.”

Actualmente dos son los sueños que lo motivan a seguir, a mediano y largo plazo: que Una mirada a Zongolica se convierta en un libro bajo el sello de la Editorial UV, propuesta que ya está en proceso de análisis; y dedicarse a la dirección del cine documental y a la fotografía.

“A veces dicen que uno peca de soñar en grande, pero para mí no es así. Estoy enfrascado en que los proyectos largos son los que te permiten decir algo; por eso, en esta crisis de la fotografía veo como una de las recetas los proyectos a largo plazo y bien planteados, que en verdad cuestan mucho, porque una fotografía instantánea se queda ahí y a mí me interesa contar historias.”

Actualmente, Donaldo de 22 años de edad, estudia el séptimo semestre de la Licenciatura en Sociología, a la par de trabajar en dos estudios fotográficos.

Otra de las actividades en las que participa en esta Semana de la Sociología, es con el taller “Introducción a la fotografía humanística. La cámara como herramienta metodológica”, del 10 al 12 de octubre, a partir de las 15:00 horas.

En http://bit.ly/2xnRpRu se puede consultar el programa de la 10º Semana de la Sociología UV.

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