El Padre Juan Manuel Martín, transmitía paz y tranquilidad a sus fieles

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José H. Estrada.- El recién nombrado Venerable, por El Vaticano, padre Juan Manuel Martín del Campo, a diferencia de otros santos, ha tenido un proceso ‘rápido’, tomando en consideración que esto puede tardar hasta 50 años y en el caso de él ha evolucionado favorablemente en apenas siete años, ya que su proceso de beatificación inició al siguiente año de haberse logrado la canonización de Rafael Guízar y Valencia, en 2009.

 

No era originario de Xalapa, ni Coatepec; nació en Jalisco, pero se dedicó a la vida sacerdotal en Xalapa.

Muy conocido en todo el estado y hasta a nivel nacional por ser de los pocos autorizados por El Vaticano para realizar exorcismos, sobre todo durante su estancia en Coatepec y Xico, lo que le dio gran fama en la zona centro, sobre todo en la capital del estado.

 

Fue alumno del entonces Obispo Guízar y Valencia, dedicando gran parte de su vida a la dirección del Seminario Mayor de Xalapa; posteriormente dirigió la iglesia de San Jerónimo, en Coatepec, y después fue párroco de la Catedral de Xalapa.

 

Convirtió salón de baile en Iglesia

Martín del Campo inició la iglesia del Dique, en lo que era un salón de baile y ahora ya tiene el nombramiento de Basílica Menor a la Virgen de Guadalupe, lo que logró por el carisma que le caracterizaba, lo que le permitía convencer a las masas.

 

La fama por exorcista

Aunque la Iglesia considera que las posesiones son raras en la actualidad, sí se presentan y se recuerda el caso del CEM en esta capital, en donde incluso la comunidad médica intervino y pidió el respaldo de la iglesia católica a través del sacerdote exorcista de la Arquidiócesis: Juan Manuel Martín del Campo.

Uno de los impulsores de la causa de beatificación de Martín del Campo, el padre Rafael González Hernández, actual párroco de la Catedral de Xalapa, comenta que “El padre Martín del Campo era un experto en eso de los exorcismos y uno muy comentado fue el del Centro de Especialidades Médicas, donde varios médicos fueron testigos, todo la gente andaba espantada”.

 

Su vida en un libro

Como parte de las actividades de la beatificación del padre exorcista se publicó un libro titulado “Yo soy el padre Martín…” escrito con la finalidad de dar a conocer su trabajo a detalle.

Martín del Campo, originario de Jalisco, se formó como sacerdote en Veracruz asistiendo al seminario Mayor de Xalapa y posteriormente desempeñó diversos cargos dentro de instituciones religiosas en la capital del estado.

Conocido por su entrega y devoción al ministerio, su paciencia para confesar a los fieles y ser un sacerdote docto y lleno de piedad, encontró especial reconocimiento por realizar diversos exorcismos en la región, siendo uno de los más conocidos el ya mencionado, en el Centro de Especialidades Médicas del Estado de Veracruz (CEM).

Del libro se emitió un tiraje de 3000 ejemplares, fue escrito por el padre Rafael González Hernández, recopilando rasgos de vida gracias a diversas entrevistas realizadas a pobladores xalapeños, e ilustrado con fotografías, siendo un breve relato biográfico del sacerdote.

 

Su muerte

La vida del sacerdote exorcista se caracterizó por su paciencia y virtud. Tenía gran don en el confesionario, así como para llenar de paz y tranquilidad a los demás, según testimonios de los feligreses que fueron sus discípulos, ya que muchos fieles buscaban su consejo, falleciendo el 13 de agosto de 1996.

Sus restos reposan en una cripta en la parroquia de San Jerónimo, en Coatepec, ya que, a pesar de ser originario de Jalisco, ejerció su vida sacerdotal en esa región.

 

Rumbo a los altares

El proceso de canonización del padre Martín del Campo inició el 5 de febrero de 2009 en la Catedral, también en una sesión solemne y tuvo una duración de 1 año 2 meses, luego de terminar y dar por cerrada la investigación sobre su vida, su fama de santidad así como de su vivencia heroica de las virtudes cristianas.

 

Después de eso se pasó a la fase apostólica donde abren los archivos y los procesos hechos en Xalapa y lo primero que se emite es un decreto de validez del proceso que consiste en decir que no se omitió nada, que canónicamente se siguió todo el protocolo solemne, que se observaron las normas procesales de los santos.

 

Una vez emitido el decreto de validez, se hace la apertura del proceso que se llama romano o apostólico, que consiste en revisar paso a paso todo el proceso para ratificarlo, para hacer observaciones, presentar cuestiones que deban resolverse y, en el peor de los casos (que no se dio) para rechazarlo.

 

Luego de eso el padre González llevó todos los tomos a Roma donde se encuentran los testimonios de los fieles, los sacerdotes que tuvieron contacto con el padre Martín y posteriormente se analizaron y validaron los argumentos, pruebas y testimonios planteados, logrando por unanimidad la declaratoria de Venerable, que se hará oficial en breve, de voz del Papa Francisco.

Twitter: @pepe_y2k

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