El Veracruz que todos odiamos

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• Rafael Pérez Cárdenas

Un lugar común de los discursos políticos, es que todos los esfuerzos están dirigidos a lograr el Veracruz que todos deseamos. ¿Cuál es ese? Pues cada quien puede imaginar el suyo: uno puede ser el de la seguridad, donde haya empleo y los chavos puedan divertirse sin correr riesgo alguno. Otros dirán que el bullanguero y vacilador que tanto gusta al turista. O de plano, el Veracruz apacible y amigable que se nos fue hace mucho tiempo.

Lo malo es que aunque todos los políticos ofrecen lo mismo –y no sólo en campaña sino también en el ejercicio del poder-, la gran mayoría de ellos nos han prodigado del Veracruz que todos odiamos. En esta vendetta bianual nadie se salva de la podredumbre, la corrupción y la revancha política.

Algunos escritores dicen que leer periódicos –o noticias en un sentido amplio- es un ejercicio doloroso. La noticia se ha convertido en un verdugo implacable de nuestro buen humor; nos lastima, nos indigna y marchita cualquier expectativa de un cambio positivo.

¿Y a qué viene la perorata? Pues resulta que buscando un buen tema de columna, algo que valga la pena comentar, no me encontré más que basura. Y no me refiero al contenido o la estructura de la noticia, sino a los hechos que se reseñan, que se relatan como parte de la cotidianeidad que estamos viviendo.

¿Qué hacen para distraernos de lo que está pasando? ¿Es verdadera la firma de Arturo Bermúdez y su inverosímil misiva? ¿Porqué no declararlo directamente ahora que lo tienen guardado? ¿Es lógico que el diario Reforma le conceda las ocho columnas a un refrito que empezó a circular desde el domingo? Seguimos en las mismas, el dinero robado no regresará. Basura.

¿Nos importa si a Eva Cadena le quitan el fuero el próximo martes? ¿Sabremos lo que realmente pasó, quién le dio el dinero y cuál fue su destino?, ¿Quien le tendió la trampa o fue parte de una conspiración para bajarle los humos a Morena? Basura.

¿Y qué tiene de importante si la PGR atrajo la denuncia en contra del Gobernador Yunes? Al final sólo estamos confirmando que su Fiscal funge como un pueril lacayo del régimen del cambio. ¿Es una investigación sólida o es un amago del gobierno federal? Si esa investigación ya existía, ¿por qué no la agotaron antes de que el indiciado llegara al gobierno veracruzano? En esta monserga, por dramático que parezca, resulta irrelevante quien dice la verdad, porque la verdad misma no nos sirve para un carajo.

Sólo distractores. Preguntas que a nadie interesa responder. Sólo el artilugio de esa lucha encarnizada por conservar los despojos de Veracruz. La realidad es otra; no es la percepción –esa sí- que tienen en el gobierno.

Apenas el fin de semana, en distintas regiones del estado se encontró una docena y media de cadáveres que nunca encontrarán justicia; víctimas a quienes se acusará de haber provocado su propia muerte por andar de delincuentes. Pero ¿dirán lo mismo, que se trata de hechos aislados, cuando roban a plena luz del día un par de comercios en la ciudad de Córdoba?

¿Qué explicación tiene el gobierno cuando carece de una solución para evitar el cierre de San Cristóbal, la refinadora azucarera de la que dependen 200 mil productores de caña y los 57 ingenios del sector? ¿Qué alternativa tiene el millón de personas que podría quedarse sin trabajo?

¿Qué hará la persona que ayer fue despojada de 300 mil pesos al salir de una sucursal bancaria en plaza Américas en Xalapa? ¿Cómo la estará pasando la familia del dueño de una clínica en Boca del Río que fue baleado al resistirse a un asalto?¿O que les espera a las decenas de personas que hacen fila todos los días para encontrar un empleo miserable, sin prestaciones sociales, y que no tienen alternativa, sin importar sus estudios o experiencia?

¿A dónde irán a parar los cientos de pacientes del Criver, que está en la disyuntiva de cerrar porque necesita tan sólo 1.3 millones de pesos mensuales para seguir funcionando?; mientras, los diputados y sus empleados gastan más de 21 millones de pesos al mes, algunos de los cuáles van a parar a cuentas personas, fiestas, drogas y prostitutas, según han denunciado ellos mismos.

Todo eso sucedió tan solo ayer. Esa es la miseria que nos han dejado. Ese es el Veracruz real, el que no se ve desde las residencias del Estero o las Ánimas; el que ni siquiera se distingue desde los lujosos departamentos de la Riviera veracruzana, adquiridos con dinero público. Eso es lo que realmente nos están dando nuestro políticos, el Veracruz que todos odiamos.

Desde hace un tiempo, muchos veracruzanos detestan vivir en Veracruz, pero no les queda alternativa. Esta frustración, este enojo, se está convirtiendo en mayor violencia, en más delincuencia. Somos una sociedad que ha perdido la tolerancia, la solidaridad y el buen humor. Y eso es el resultado de que todos los días nos alimenten de basura, de más basura.

Decían que el gordito nos había robado todo menos la esperanza. Pues parece que esa también ya nos la agandallaron.

La del estribo…

  • Según los científicos, el genoma de los ratones revela que este modesto roedor tiene unos 30 mil genes, y que comparte al menos el 99% de ellos con el ser humano. Eso explicaría por qué tantos políticos han salido tan ratas.
  • Las ocho columnas del diario Reforma de ayer no son una casualidad. No se trata de la política en la aldea, la que está demostrado que en el centro del país les viene guanga. Se trata de apaciguar a las disidencias con miras a la Asamblea Nacional del PRI y el eventual destape del candidato presidencial en el mes de agosto. No se hagan bolas.
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