Emilio Domínguez: el olvido para “Juan el pescador”

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  • José Luis Ortega Vidal
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El viejo cayuco ya se hace a la mar,
Juan el pescador no regresará,
las noches de estrellas no verán ya más
recortar su sombra con marco de plata
 
(2)
Conocí a don Emilio Domínguez durante la década de los 90s del siglo XX en Acayucan, Veracruz.
Era un hombre de edad avanzada –rebasaba los 60 años de acuerdo a sus datos biográficos- vestía impecablemente de blanco, de pies a cabeza incluyendo un sombrero panameño.
De piel notablemente morena, sonriente, amable, muy educado, caminaba por las calles del pueblo como un vecino más…
Desperdicié aquella oportunidad para entrevistarlo por mi ignorancia sobre el peso de don Emilio en la historia de la música caribeña, antillana, latinoamericana y sus vínculos con la historia musical mexicana.
Evidentemente habían pasado los años de gloria del único intérprete mexicano que junto a Antonia Peregrino, “Toña La Negra”, compartió grabaciones con la enigmática Sonora Matancera, de Cuba.
Con humidad, Emilio Domínguez se presentó en algún festival popular del parque Juárez en Acayucan, apoyado por grabaciones en cassetes, una bocina y un micrófono.
Fue como si Pedro Infante no hubiera muerto y –olvidado tras su época de oro- actuase abrazado por el olvido en algún parque de Mazatlán.
 
(3)
 
Nació en tibia noche su cuna la palma,
su arrullo el susurro de olas y mar,
 fueron las gaviotas y los caracoles,
 su juego de niño la playa su hogar
 
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El doctor en Doctor en Historia y Estudios Regionales por la Universidad Veracruzana, Rafael Figueroa Hernández –nativo de Tlacotalpan, Veracruz- ubica el nacimiento de Emilio Domínguez en la población de “Juan Díaz Covarrubias”, municipio de Hueyapan, Veracruz, en 1929.
Emilio Domínguez “llegó a la capital del país y, como parece ser la regla para todo aquél que empieza, pasó una etapa de penurias económicas mientras perseguía sus sueños por la noche en el saludable ambiente farandulero de los años cincuenta. Finalmente formó parte de orquestas de renombre como las de Pablo Beltrán Ruiz, Dámaso Pérez Prado, Ramón Márquez y Yeyo, con las que realizó multitud de presentaciones personales y grabaciones.
En 1961 grabó con la Sonora Matancera, tanto de forma solista como a dueto con Celia Cruz, convirtiéndose, junto con Toña la Negra, en los dos únicos mexicanos en haber grabado con el legendario conjunto. Pero lo que quizá es su contribución más importante fue la de haber creado, en 1968, Las Estrellas de Plata, un conjunto mixto, con el que logró éxitos como “Desvelo de amor” y “Juan el Pescador”, con los que dejó una huella indeleble en la historia de la música afroantillana en México”. (1)
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En el disco “Celebremos Nochebuena con la Sonora Matancera”, grabado en octubre de 1961, en New York,  Celia Cruz le hace coros en las canciones “Nochebuena” y “Pachanga en Navidad”, mientras Emilio Domínguez graba como solista la pieza “A comer lechón”.
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Alfombra de arena
quemada de sol,
su viejo camino
ya no lo verá
 
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El 19 de diciembre del 2008, a los 79 años de edad, Emilio Domínguez murió luego de haber formado parte del proyecto “Mata del son”, impulsado por Guilermo Zapata en 1999 y disuelto en el 2004. (2)
Fue atropellado fatalmente.
Tras haber alcanzado la fama internacional con grupos de México y Cuba en las décadas de los 50s y 60s el cantante emblemático conocido como “el jarocho” dijo adiós –en mi opinión- sin el reconocimiento merecido.
“Emilio Domínguez y sus Estrellas de Plata” fue un grupo que bajo su dirección y con él como intérprete principal alcanzó trascendencia nacional y es recordado en Acayucan donde amenizó bailes en el patio central del Palacio Municipal.
 
El viejo cayuco
ya duerme en el mar,
Juan el pescador
no regresará…
 
  1. Figueroa Hernández, Rafael, http://cetrade.org/v2/book/export/html/1093
  2. http://www.elfinanciero.com.mx/after-office/la-maravilla-lirica-de-la-mata-del-son-en-un-documental
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