LA MANGA

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• Ángel Gutiérrez Carlín

De cuando en cuando y de manera muy tendenciosa el Notariado en nuestro país sufre ataques, sobre todo de parte de organismos del Gobierno Federal.

Hace algún tiempo, en el gobierno de Ernesto Zedillo con el cuento de la apertura comercial reciente por el Tratado de Libre Comercio, iniciaron los ataques incluso tratando de fortalecer la figura del Corredor Público. Hoy vemos lo mismo, a partir de un trabajo elaborado bajo los auspicios de la Comisión Federal de Competencia Económica para identificar el “obstáculo más absurdo para competir y emprender” resultó ganador el denominado “Leyes Estatales del Notariado”. Lo curioso es que siempre es el área económica del gobierno federal la que golpea al Notariado. Obviamente los ataques versaron en el sentido de que el Notario es lento y caro, que las legislaciones estatales favorecen su designación discrecional por parte de los gobernadores, la restricción de su número, regulación de precios y facultades de los colegios que limitan la competencia.

Por su parte, los notarios también se han defendido. Para empezar, están en contra de que se elimine la colegiación y el proceso selectivo a través de exámenes de oposición, pues eso restaría legitimidad a la fe pública, independientemente de que es una institución no sujeta a las reglas de la competencia económica por su función autenticadora ajena al desempeño de un oficio. Mencionaron también que no todo en el presupuesto por elaborar un instrumento que contiene una operación, lo cual es cierto, se refiere a honorarios, van incluidas las cargas fiscales que generan las operaciones realizadas ante ellos, además de que la lentitud generada, atribuida a los Notarios, es culpa de las diferentes áreas de gobierno con las que se tiene que tratar para concluir el trámite de los instrumentos solicitados por sus clientes. No se olvida tampoco que su tarea como retenedor de impuestos la realiza de manera gratuita en favor del fisco federal, estatal y municipal.

Por otro lado, hay testimonio de una serie de campañas en las que se involucra al Notariado en tareas de carácter social, como es el caso del Mes del Testamento y algunas otras que tienen que ver con escrituraciones de regularización de inmuebles que se titulan con precios accesibles. En fin, el Notariado no es ajeno a colaborar y apoyar cuando se le convoca.

Concluyendo: la institución notarial realiza su tarea apegada a la Ley sin descuidar su participación en tareas de carácter social y como retenedor y calculador de impuestos que finalmente van a dar a las arcas de los diferentes gobiernos. No es bueno hablar de liberación o desaparición del gremio sino de fortalecimiento del mismo en las diferentes tareas que tiene encomendadas.

Por último, es oportuno mencionar que cada vez es más oneroso para el Notario sostener su oficina, pues las obligaciones de carácter administrativo le generan la adquisición de programas y la contratación de personal direccionado no a áreas jurídicas sino más bien a tareas de carácter cibernético y de informática.

BOQUELUMBRE
El Mangal con Miguel….

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