LA MANGA

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  • Ángel Gutiérrez Carlín

Inicio aclarando que no me espanto, que la política es negociación con los buenos y con los malos, porque la política finalmente la hacen y practican hombres y mujeres que, generalmente, no corresponden a la idea de bondad ni ética que generalmente conceptuamos.
Por eso desde siempre he desconfiado de los baños de pureza que se dan algunos, incluidos aquellos que están embarrados hasta el tuétano, con más fama pública de ratas y perversos que de otra cosa pero, insisto, así es la política.
Pero lo del comentario de hoy, con el riesgo de que a más de uno no guste, va dirigido más a los seguidores y militantes de los partidos políticos que románticamente se van con la finta de las palabras y declaraciones de políticos en campaña o no, que dicen una cosa y ya empoderados dicen y hacen otra.
Pero no siempre es demagogia, lo que pasa es que la realidad te obliga a hacer y, obviamente, a negociar lo que en otra circunstancia tal vez no harías; se negocia con Dios pero también con el diablo si es necesario.
Las reacciones furibundas no de los políticos profesionales, aclaro, sino de los seguidores, simpatizantes y militantes tienen su origen en el candor y la inocencia y difícilmente van a entender que lo que sucede es que la realidad manda, sin que esto justifique el cinismo que, definitivamente, tienen algunos.
Lo que sucedió con Manuel Velasco Coello pinta lo comentado: volver a votar fue lo grave y dar el viraje lo que todos criticamos, aunque sea legal. El brincar de licencia en licencia no está bien hecho por parte del ¿Senador? ¿Gobernador? de Chiapas, Velasco Coello, y menos aprovecharse del poder para que se legisle en su entidad a modo. Que la negociación involucró llevarse a la bancada verde para efectos de mayoría parlamentaria, pues sí, pero así es la política, practicada por buenos, malos, morenos y blancos.. o “güeros”.
Este episodio muestra lo que para algunos ya es sabido: la política es negociación. Para otros, poco a poco irán eliminando (y repito las palabras) el candor y la inocencia de sus mentes y comprenderán a aquellos que opinan diferente a ellos, quienes tienen claro que a aquella la practican seres humanos y no seres superiores que, tal vez no se dejan llevar por la riqueza o los lujos, pero hacen alianzas con quien es necesario para conservar el poder.

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