No estaba muerto, andaba de parranda…

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• Rafael Pérez Cárdenas

Para Miriam en estos diez años maravillosos

Aunque sobran los pronósticos, hay pocas certezas sobre el resultado electoral del próximo año en que se elegirá al Presidente de la República y al Gobernador de Veracruz. Muchos apuestan doble contra sencillo que el PRI llegará a su último aliento, sin embargo, nadie gana ni pierde una elección en la víspera, como bien puede dar testimonio el eterno puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.

 

Pese a la opinión de sus críticos, el equipo del Presidente sabe construir a un candidato y ganar una elección. Es cierto, aunque las circunstancias no son las mismas de hace seis años –cuando el carisma de Peña lograba ocultar sus múltiples limitaciones y deficiencias personales-, el mismo equipo ha ido trabajando de manera eficaz para enfrentar la sucesión presidencial en 2018.

Hasta ahora, ante el desgaste de la imagen presidencial, han apostado a la disciplina política. Se estableció una ruta de vuelo que parece ir dando resultados: tuvieron una Asamblea Nacional sin sobresaltos, donde se quitaron los candados a las candidaturas; aunque con apremio, se ganó la elección del Estado de México –dividiendo el voto del PAN y el PRD-; y han logrado fracturar el Frente Ciudadano por México a partir de la renuncia de importantes cuadros políticos y el escándalo patrimonial de los dirigentes de ambos partidos. Dante es factor dentro del Frente, pero no afuera.

Y mientras todo esto pasaba, han cuidado bien a su candidato. Esta tarde, habrá sesión del Consejo Político Nacional del PRI en el que se elegirá la convención de delegados –el dedazo, pues- como método de selección del candidato a la Presidencia. A diferencia de sus adversarios, el PRI está logrando llegar a la recta final de la sucesión sin fracturas. Aunque esto apenas empieza.

Con un PRI Nacional como extensión del Ejecutivo y sin figuras que hagan contrapeso –Beltrones optó por el pragmatismo antes que por la insurgencia-, el Presidente Enrique Peña y su grupo tienen todas las cartas en su mano. Será su voluntad la que decida al candidato del PRI. Aunque también en cierto que en esa voluntad pesan muchos factores que han sido considerados. De hecho, durante las últimas semanas, de manera sigilosa se ha hecho una consulta sobre los perfiles de los aspirantes.

En ella ha opinado prácticamente toda la estructura del PRI: gobernadores, senadores, diputados federales y muchos locales, presidentes municipales sectores y organizaciones, empresarios y hasta, por ejemplo, los alumnos de la Escuela Nacional de Cuadros, quienes tuvieron sesión presencial la semana anterior en Mazatlán y a la que asistieron los cuatro aspirantes presidenciales.

A  la vista de los propios priistas, sólo llegaron cuatro aspirantes: Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade, José Narro y Aurelio Nuño, todos ellos de diferente formación, grupos políticos y presencia ante electorado. Nadie duda que a estas alturas la decisión esté tomada y que el evento de esta tarde sea el encendido formal de la maquinaria priista

Los jóvenes veracruzanos que asistieron a Mazatlán también participaron de un verdadero ejercicio de auscultación. Los aspirantes se dejaron abrazar, compartieron selfies y probaron el dulce sabor de su efímera pre candidatura.

De Osorio Chong se ha dicho mucho. Es un político en toda la expresión de la palabra. Lo ha sido prácticamente todo, sin embargo, el carisma parece que no le alcanza, aunque las encuestas digan lo contrario. Es el primer secretario de Gobernación que dura todo un sexenio, algo que no ocurría desde Manuel Barttlet en el gobierno de Miguel de la Madrid. Hoy, por su propia responsabilidad al frente de SEGOB está excluido de los temas estratégicos: la renegociación del TLC y las reformas económicas.

En Mazatlán utilizó el discurso lleno de lugares comunes con pocas propuestas. “Hay que dedicar tiempo y pasión que requiere este país para salir adelante.”

José Antonio Meade es un técnico más carismático. En la administración pública ha logrado otro récord difícil de igualar: ocupar media docena de secretarías de estado en dos gobiernos de origen partidista distinto. Su paso por Relaciones Exteriores, Sedesol y Hacienda, además de su pertenencia al grupo de Luis Videgaray, supondrían que fue preparado para ser el sucesor de Peña Nieto. Como sucedió con Salinas y Colosio, habría engañado con la verdad respecto del candidato.

Su discurso fue el de los números y los logros económicos. Habló sobre economía y los retos a los que se ha enfrentado, así como lo se espera en el futuro inmediato

José Narro ha sido visto como el caballo negro. El ex rector de la UNAM –al igual que Meade- tiene en su falta de militancia priista una fortaleza, aunque él diga que tiene 40 años de participar en el Partido. Ex Subsecretario de Gobernación y actual Secretario de Salud se le conocen pocos negativos. Su discurso es más fresco, más cercano de los jóvenes: “La política tenemos que hacerla con la gente y para la gente”.

Nuño es el más cercano, el más querido del Presidente. De ser un auxiliar en la oficina de Luis Videgaray en la Cámara de Diputados hace siete años, concluirá el sexenio como secretario de Estado. Podría ser el próximo Presidente Nacional del PRI y esperar su oportunidad en el siguiente sexenio. Hoy todo su discurso gira en torno a la educación, cosa que no es de extrañar porque es la experiencia más importante que tiene en el sector público.

Los tiempos políticos se cumplen. Es muy probable que nos enteremos muy pronto que el PRI no estaba muerto, sólo andaba de parranda.

Las del estribo…

  1. No se esperan sorpresas en la Sesión del Consejo Político Nacional del PRI de este viernes. La convención de delegados para elegir al candidato está cantada. La duda es: ¿se utilizará el mismo método para elegir a los candidatos a las gubernaturas y senadurías? ¿Las encuestas ya no serán factor de decisión? ¿El decisor será el Presidente o el candidato? Abran las puertas señores…
  2. ¿De qué tamaño será el compromiso del Gobernador con el Fiscal del Estado? A las voces que exigen su remoción, lo mismo de los colectivos, el Congreso o hasta los policías ministeriales, ahora se suma el exhorto del Senado para que tome unas clasecitas de Derechos Humanos. Como lo dijo el senador Héctor Yunes, la FGE se ha convertido en una vergüenza para la justicia y en un peligro para la sociedad.
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