Perdón, señores diputados

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• Rafael Pérez Cárdenas

Formato Siete

Pocas cosas alcanzan tal consenso como la opinión que tienen los ciudadanos de sus diputados. En general, a los legisladores se les percibe como ignorantes, perezosos y celosos guardianes de los intereses políticos del gobierno y los partidos políticos que representan.

La ciudadanía no observa un beneficio tangible de quienes integran el poder legislativo y considera que sus sueldos son excesivos respecto del trabajo que realizan. Sólo se les conoce durante la campaña, y ya en funciones, no vuelven a aparecerse a la ciudadanía, a menos que la aspiración de un siguiente cargo público los obligue.

Me parece que esta es una percepción es errónea e interesada. Los diputados representan uno de los pilares del sistema político y contribuyen a fortalecer el marco jurídico que rige a las sociedades modernas. Son, en estricto sentido, representantes de los ciudadanos, y en consecuencia, deben conducirse con respeto y responsabilidad.

En la mayoría de los casos, por no decir que todos, se trata de profesionistas muy preparados que han hecho una notable carrera política en el sector público, por lo que entienden de lo que se trata su trabajo. Tras de ellos, también en su mayoría, no hay intereses ocultos, y cuando esto sucede, son expuestos a una opinión pública que está muy atenta a lo que hacen.

Los diputados son en muchas formas un modelo a seguir. Son burócratas que ganan apenas lo necesario y su vida ordinaria se desarrolla en la honrada mediana.

Y si no me creen, los datos saltan a la vista. Se ha propuesto que el diputado sea asalariado solamente durante su mandato; y que no tenga jubilación proveniente solamente por el mandato. Además, contribuirá a la Seguridad Social y participará de los beneficios dentro de este régimen exactamente como todos los demás ciudadanos.

El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad, y dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos. Y ya encarrilados, los diputados deberán pagar su plan de jubilación, como cualquier trabajador; además de que dejará de votar su propio aumento de salario. Servir en el Congreso es un honor, no una carrera, por lo que los diputados deberán cumplir sus mandatos (no más de 2 períodos), después irse a casa y buscar empleo.

Por eso, señores diputados, les pido perdón. Alguna vez tendré la fortuna de viajar a España y conocer a alguno de estos legisladores, gracias a la propuesta que han hecho de enmienda a la Constitución de España, y que podría convertirse en un modelo a seguir en muchas partes del mundo.

¿Pensaban que hablaba de los legisladores locales? ¡Por Dios! Lo que aquí tenemos es una bola de sátrapas –con sus muy honrosas excepciones- que a pesar de no haber terminado ni siquiera una carrera universitaria, hoy toman decisiones sobre las cosas de la mayor relevancia para Veracruz.

En cualquier otro empleo, una persona que no hace bien su trabajo, lo corren irremediablemente. En cambio, acá tenemos que mantener su nuevo y muy caro estilo de vida a costa de una sociedad empobrecida. No tienen idea de lo que es su responsabilidad, por eso no tienen conciencia de lo que hacen ni de lo que ganan.

Ayer, no sabemos si en un acto de transparencia, de cinismo o de franca inocencia –cosa que habrán de reclamarle sus compañeros de curul-, la diputada de Morena, Tanya Carola Viveros confirmó que el salario de los legisladores veracruzanos supera los ¡240 mil pesos mensuales! Esta remuneración incluye 58 mil pesos de la dieta mensual, un bono de 40 mil pesos para gestión, otro de 45 mil pesos para subsidio y comisiones, pero además hay 100 mil pesos de un bono extra por fracción parlamentaria.

¿Sabe usted cuántos meses tendría que trabajar un obrero, un trabajador de la construcción, un empleado de cualquier empresa o centro comercial, incluso un burócrata sindicalizado para alcanzar esa cifra? Miles de veracruzanos no verán junta esta cantidad en todo su vida; ahhhh, pero nuestros diputados la ven junta cada mes.
Carola Viveros también aceptó que hay confusión en el monto que recibe cada fracción parlamentaria en el congreso y legislador, pues hay opacidad en el manejo de recursos. “Hay dinero que las fracciones manejan a discreción; es difícil saber cuáles son los montos, llega por rubros y de formas tramposas donde la gente se confunde a la hora de saber cuánto recibe un diputado”.
La diputada advirtió que no hay transparencia de cuánto gana un diputado, o en qué se gasta el dinero cada bancada –ellos aportan la mitad de su sueldo a su partido-. Vaya, son tantos los ingresos y prestaciones que ni siquiera ellos saben cuando llegan a ganar en un mes. El Congreso de Veracruz se ha convertido en una cueva de ladrones con la complacencia de partidos políticos y gobierno.

Ese es el precio de tener que lidiar con diputados del tercer mundo.

Las del estribo…

  1. Pocas encuestas habían arrojado tal resultado: Ni siquiera en los peores momentos de la guerra contra el narco; tampoco en estados como Michoacán o Tamaulipas. Hoy, nueve de cada diez veracruzanos considera que el estado es un lugar inseguro para vivir. Esa es la percepción que tanto critican.
  2. La versión de que habría sido el propio Javier Duarte a través de un emisario quien habría filtrado el popular audio del fin de semana –donde se refiere una conversación con el diputado federal Tarek Abdalá- cobra fuerza. Dicen que quiere enseñar los dientes. Habrá que ver qué trato le dan a su llegada a tierra tenochca.
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