¿Quién podrá defendernos?

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• Braulio Javier García Nieva

Los constructores del país se encuentran en indefensión. Nos referimos a la próxima ley de obra pública, cuyo proyecto se encuentra ya en el senado de la república, que en caso de ser aprobada desplazara a las MicroPYMES y PYMES por las grandes empresas, dada su forma de evaluar las propuestas en las licitaciones.

Por si fuera poco, esta nueva ley por sus condiciones, limita hasta casi eliminar la transparencia, haciendo a un lado la participación de cámaras, colegios o cualquier ente ciudadano que vigile o de fe de la legitimidad del proceso de asignación y contratación de obras.

Emprendedores, nuevos y pequeños empresarios estatales quedaran desprotegidos cuando grandes empresas del centro del país concursen y les sean asignadas la mayoría o las más importantes obras de todo el país.

Los delegados federales serán virreyes en los estados, por muy exagerado que esta afirmación lo parezca, no lo es y cualquiera que no esté de acuerdo con las palabras anteriores puede buscar el proyecto de ley y desengañarse por sí mismo.

Hay estados que previendo esto ya han aplicado algún tipo de proteccionismo en sus dependencias estatales para dar preferencia a las empresas de su entidad y de esa manera crear e impulsar el desarrollo económico de su región.

En estados como Chiapas o Hidalgo, resulta muy difícil registrarse y darse de alta en su padrón estatal y esa medida funciona para crear un filtro que beneficia a sus propios habitantes.

En el otro extremo se encuentran estados como Durango y Veracruz, los cuales históricamente se les  ha explotado por décadas por el gobierno federal y este tiene una gran deuda con ellos, deuda que no reconocen y por lo visto en tiempos cercanos no reconocerá.

Durango y Zacatecas con sus grandes minas que durante años generaron riqueza al país y Veracruz gran generador de energía eléctrica, teniendo el peso de la única núcleo eléctrica en nuestro país, una termoeléctrica, y además ser un gran generador de petróleo para nuestro México, es inconcebible que ahora la federación la tenga hundida en una deuda impagable a la cual no es capaz de hacerle ninguna reducción por más que le siga entregando su preciado petróleo.

En Veracruz, con un congreso entregado a la reciente campaña electoral, ocupado en sus propias rencillas particulares y acusaciones  de desvío de recursos, hacen a un lado el legislar por sus ciudadanos y nos queda la resultante de la indefensión.

Con delegaciones federales que no hacen más que contratar a empresas foráneas, con una inversión nula por parte del estado mismo y con una parálisis política; los empresarios de la construccion cierran sus puertas día a día al nivel de un 30 % en los últimos dos años.

Con esta actividad económica detenida, la cual representa en términos globales un movimiento económico del 28% del PIB, como no obtener esta gran recesión económica, que es incluso más grande que la misma a nivel federal.

¿Quién podrá defendernos?

Con municipios libres de imponernos a sus compadres o amigos sin preparación para los cargos clave, sin una ley que se los prohíba, con un congreso acusado de opacidad en el manejo de sus recursos y con un gobierno federal que tiene la puerta cerrada a los programas y fondos.

¿Por qué ahora si están aplicando las reglas, las cuales no se aplicaron desde el 2010?

Y por último, con un Senado y un Congreso de la Unión posibles a dar una última estocada a los pequeños empresarios, con una nueva Ley opaca, leonina, que por mucho está alejada de la esperada transparencia que se exige en el marco internacional y es una demanda de las organizaciones que trabajan en la disminución de corrupción, con esto  pareciera que nuestras Cámaras solo están a la espera por las nuevas Odebrench que surjan o quieran llegar a este país para poder llenarles y llenarse sus bolsillos.

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