Tapando el Pozo

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• Braulio Javier García Nieva

En nuestro gran México la tragedia de los temblores recientes ha movido a la sociedad de formas antes no vistas, ni jamás imaginadas y de las cuales surgieron movimientos sociales que esperemos varios de ellos no paren.

Nuestra idiosincrasia solidaria salió a relucir y el tejido social se fortaleció al punto tal, que no dejo que ninguna figura política sacara partido de ella y cuando décimos ninguna es ninguna figura política, por qué a los que intentaron presentarse, si bien les fue fueron abucheados, corridos o peor.

Y en este momento cuando ya nuestro fervor disminuyó, cuando nuestros más emotivos momentos han cesado y cuando nuestros héroes surgidos humanos o caninos han sido reconocidos es momento de empezar a planear estrategias de mejoramiento de la prevención y reforzamiento de las estrategias que si funcionaron.

Si bien tenemos que ser muy respetuosos de No lucrar con esta gran tragedia que se vivió en nuestro país, donde vidas de mexicanos, vidas humanas se perdieron, tan bien es momento de hacer ver cómo el actual sistema no funciona y este reclamo no va vacío gritado al viento, si no por el contrario va acompañado de una propuesta de mejorar para dar solución.

Queremos un cambio de mejoras regulatorias.

Queremos mayor comunicación entre las propias entidades gubernamentales.

Queremos concordancia entre nuestras leyes, lo que se legisla y lo que nuestras propias autoridades hacen.

Y queremos respeto a las distintas profesiones que participan de una u otra manera en cada una de las actividades del campo laboral en nuestro país.

Así es como al actualizar el marco regulatorio se evitarían vacíos que actualmente existen en diferentes puntos de las entidades federativas al no haber la seguridad y certeza que existe un profesionista especializado que da oportuno seguimiento a los procesos constructivos que se dan  en cada región del país.

Cuando exista una mayor comunicación entre las propias entidades gubernamentales dejaran de existir figuras fuera de ley y solo respaldadas por marcos normativos particulares de cada dependencia.

Si desde el inicio de la historia de este país existen las figuras de asociación de … llámese la profesión como se llame, que en el caso de los técnicos existía la asociación de ingenieros y arquitectos y con Porfirio Díaz se toma la decisión de separarlas y formar la Sociedad de Arquitectos Mexicanos y la Sociedad de Ingenieros Mexicanos, que fungieron en pleno  hasta la promulgación de la ley dé profesiones donde crea la figura de Colegios de Profesionistas y en esa ley de 1977 se norma el actuar de los colegios y ahí establecen al ente regulador que sería la Dirección General de Profesiones y donde también se establece en orden de concordancia con la normativa internacional, que los únicos que podrán expedir listas autorizadas de peritos especialistas en la materia serán los propios colegios de profesionistas de cada profesión. ¿Porqué  las mismas dependencias violan ese espíritu de colaboración y empiezan a sacar otras figuras regulatorias llámense, terceros acreditados o director responsable o cualquier otro término que les permita evitar la ley?

Y es aquí donde se exige respeto a cada una de las profesiones y como anécdota contaba un gran expositor de talla internacional que es del conocimiento común la frase, auxilio un doctor, pero nunca se habría escuchado la frase, auxilio un Arquitecto o auxilio un ingeniero, pues bueno, esa frase llego y se escuchó y lamentablemente cuando se emana esa frase, es que las pérdidas son mucho mayores y mucho más lamentables que cuando alguien dice “auxilio un doctor” y en esa magnitud de importancia de ideas es donde se debe reconocer que la labor de un ingeniero o Arquitecto conlleva a la protección de la vida y el patrimonio de las personas y dicho planteamiento ya se encuentra en una ley atorada en el Senado de la república y es por ello que no se deben seguir menospreciando sus conocimientos en la forma que actualmente pasa, donde cualquier profesionista con el solo hecho de llevar un curso o diplomado, ya sale “calificado” para emitir dictámenes de daños, protección civil o avalúos, avalados por secretarías o dependencias o municipios, violentando todo lo antes explicado; así no son ni deben ser las cosas en este Nuevo México que todos clamamos.

El respeto al derecho ajeno es la paz.

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