Veracruz, pobres y enfermos

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• Rafael Pérez Cárdenas

Luego de la herencia terrible del gobierno anterior, donde todos los secretarios se acusaban entre sí de desfalcos y administración fraudulenta, los servicios de salud se encuentran en terapia intensiva. La comunidad médica hace lo posible por atenuar el impacto que representa que millones de veracruzanos carezcan de la mínima atención médica y hayan vuelto enfermedades asociadas a la pobreza que se creían superadas.

Ya lo sabíamos… o al menos lo imaginábamos. Pero lo que escuchamos ayer II Simposium en Administración y Gestión de la Enfermería, organizado por la Facultad de Enfermería de la Universidad Veracruzana, es para alarmar e indignar a cualquiera. Lo menos que se dijo fue que Veracruz está enfermo y que no hay medicina que lo saque de su postración. Lástima que no haya registro de ningún medio. Los doctores de Veracruz siguen gritando en el desierto.

Ante un abarrotado auditorio, el doctor Mauricio Mendoza González ofreció una detallada radiografía de los principales padecimientos del sistema de salud. “Los servicios de salud en México están desmantelados, son disfuncionales y actúan como promotores de la inequidad”, señaló.

En el caso de Veracruz, dijo que la situación es igual de preocupante. “En el estado, 6 de cada diez personas viven en pobreza, y dos de ellas, lo hacen en pobreza extrema. Seguimos teniendo enfermedades que debieron desaparecer hace tiempo”, y puso como ejemplo a la tuberculosis, la cual no es cosa del pasado, dijo.

«Veracruz está enfermo, se nos está desmantelando el sistema» considera. “En nuestro estado hay 63 municipios con riesgo alto y 9 con riesgo extremo; de 1998 a 2015 murieron casi 15 mil veracruzanos por desnutrición”. Y dijo que estas cifras no corresponden sólo a municipios de alta marginación, sino que se dan casos en ciudades como Xalapa y el puerto de Veracruz.

Pensar siquiera que los veracruzanos siguen muriendo de hambre y de tuberculosis, lo mismo en las zonas urbanas que en las rurales, debe ser una vergüenza para una clase política que no deja de pelear y que está llevando a Veracruz a un atraso de décadas, por mucho que digan que las cosas se compondrán en dos años.

Es cierto, el colapso del sistema de salud no es responsabilidad del actual gobierno; pero si le corresponde encontrar las soluciones adecuadas para atender a la población más vulnerable.

Del actual Secretario de Salud, Irán Suárez Villa, hay las mejores referencias. Con una muy buena hoja de servicios, se ha mantenido al margen de los conflictos políticos y ha tratado de devolver el orden administrativo y de atención al sector salud. Sin embargo, en esta materia, sin recursos suficientes, sólo se trata de un sistema de paliativos.

Muchas personas mueren en Veracruz a causa de la pobreza y la violencia. Pero las enfermedades también se suman a un cuadro clínico deplorable.

Hay una “enfermedad”, publicó recientemente la prestigiosa revista médica The Lancet, que acorta la vida más que la obesidad, el alcoholismo y la hipertensión; que no se diagnostica ni se trata específicamente; que no está en el punto de mira como un factor determinante de la salud. Se trata de la pobreza, esa que es tan familiar a más de la mitad de los veracruzanos.

De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Inegi, en la última década han fallecido 80 mil 283 personas por desnutrición, lo cual implica un promedio de 22 casos diarios; cifra que supera con mucho las defunciones que se registran por cáncer de mama entre las mujeres, o por cáncer de próstata entre los hombres. La gente está muriendo más veces de hambre que de cáncer.

En esta estadística Veracruz ocupa el primer lugar, con 8 mil 441 casos en el periodo de 2006 a 2015. Sólo la violencia compite con la pobreza. En los primeros 52 días de este año, tres personas fueron asesinadas en promedio en Veracruz cada 24 horas, según lo revelaron entonces cifras oficiales que reportan 119 asesinatos dolosos en enero y el recuento periodístico de los primeros 21 días de febrero, que sumaban 54 homicidios y ejecuciones. Pero la violencia sigue imparable.

Y qué decir del cuadro clínico que nos presentó el doctor Mendoza González. El 3 de abril pasado, este mismo espacio, se refirió al resurgimiento de la tuberculosis en Veracruz. Nuestro estado –se documentó entonces-, ocupa el primer lugar nacional con 363 casos registrados, lo que demuestra que el deterioro social y económico es más grave de lo que se pensaba.

Dijimos entonces, y hoy lo confirman los propios médicos, que “en Veracruz nos seguimos enfermando por ser pobres, no solo por la falta de medicinas o de infraestructura hospitalaria. Lo que ha pasado en el sector salud lo conocen muy bien los médicos –muchos de reconocido prestigio-, quienes han decidido refugiarse en su consulta particular, ante la inmundicia que han conocido en el sector público.”

La del estribo…

  1. Hasta el nombramiento de Tula Guerrero en Sefiplan, Javier Duarte y Flavino Ríos resistieron con todo para iniciar la entrega-recepción al nuevo gobierno. Ya sabemos las consecuencias. Ayer Américo Zúñiga, un par de semanas después del cómputo de la elección, ya inició el proceso. Su futuro le exige dejar cuentas claras y en orden.
  2. Es curioso, pero los discursos por la inseguridad son tan parecidos entre el gobierno anterior y el actual (no permitiremos que los delincuentes se apropien de Veracruz, los muertos son entre ellos mismos y no a la población, etc.) que hasta parece que siguen siendo los mismos.
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