Veracruz y Sinaloa: entidades hermanadas por un chaparrito de 1.68 centímetros y de apellidos Guzmán Loera…

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  • José Luis Ortega Vidal

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Al norte de México a los hombres de baja estatura se les denomina chapos como sinónimo de chaparros, sustantivo calificativo que se aplica en el resto del territorio nacional.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera es un mexicano -nacido en La Tuna, municipio de Baridaguato, Sinaloa- cuya estatura alcanza apenas 1 metro con 68 centímetros.

En el sur su estatura es promedio pero en el norte no, allá es un chaparro o chapo.

De ahí su apodo y la identidad que lo coloca en el imaginario colectivo nacional e internacional: Joaquín “El chapo” Guzmán.

Son poco tomados en cuenta su segundo nombre y su apellido materno y me atrevo a pensar que su apodo “el chapo”, en algunos lugares puede ser confundido con “el capo”, es decir “el mafioso”, porque a final de cuentas ese ha sido su oficio desde niño, cuando compartía los estudios de primaria –que no concluyó- con el corte de amapola en su tierra natal.

Su segundo nombre es Archivaldo y su apellido materno es Loera; así que su identidad completa con todo y apodo es: Joaquín Archivaldo “El chapo” Guzmán Loera.

Sobre la trayectoria, vida y obra así como el recorrido criminal que le dio fama, fortuna y hoy lo mantiene preso en Estados Unidos existen hasta telenovelas…

Ya no digamos trabajos periodísticos e incluso investigaciones académicas que profundizan en los contextos que dieron vida a Guzmán Loera, a sus antecesores en el tráfico y mercado masivo de drogas en México, así como a los miembros de su generación delictiva y sucesores.

No es motivo de este artículo, entonces, contar la historia de tan anti-conspicuo personaje.

Sólo deseo hacer algunas referencias de sus vínculos recientes con la entidad veracruzana.

El cártel de Sinaloa –también llamado el cártel del Pacífico- tiene sus antecedentes en el trabajo delictivo de Pedro Avilés Pérez, jefe de la mafia en el triángulo dorado de la amapola conformado por las sierras de Sinaloa, Chihuahua y Durango.

Tío del “chapo”, Avilés Pérez fue precursor en el tráfico de mariguana a gran escala en México y desde nuestro país hacia Estados Unidos.

También fue pionero en el empleo de aviones y avionetas para el traslado de drogas al vecino país del norte.

Hay historias y personajes cuyas vidas y andanzas en el mundo del crimen organizado fueron paralelas o previas a la Pedro Avilés Pérez.

Un ejemplo lo constituye la pareja formada por Pablo González “El Pablote” e Ignacia Jasso “La nacha” quienes formaron una histórica banda dedicada al tráfico y venta directa de drogas en Ciudad Juárez, Chihuahua, durante la primera mitad del siglo XX.

Muerto “El pablote” en un duelo, “La nacha” y sus hijos se dedicarán al negocio durante décadas, luego del asesinato de “la competencia”: un numeroso grupo de personas de origen chino que ofrecían servicio de fumaderos de opio en la frontera, cuyos clientes principales eran soldados norteamericanos sobrevivientes de la primera guerra mundial.    

Se acredita a Lai Chang Wong, inmigrante procedente de Hong Kong a México en 1911, la primera siembra de amapola en Baridaguato, la tierra del “Chapo” Guzmán.

Este hecho requiere narración aparte para entender su contexto porque las primeras siembras de amapola por parte de chinos en México habría tenido motivos de autoconsumo más que un intento de conformar el proceso de tráfico ilegal que vendría después.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Otro personaje que vivió y destacó antes y durante el tiempo que Pedro Avilés Pérez fue el tamaulipeco Juan Nepomuceno Guerra, fundador de lo que hoy se conoce como el cártel del golfo, del que surgió el cártel de los zetas.

Este dato es importante porque la organización mafiosa de Nepomuceno Guerra llamada posteriormente el cártel del golfo, ha tenido nexos históricos con su vecino Veracruz. A Pánuco y Tampico sólo los separa el río Pánuco y por él durante décadas han transitado el contrabando, las drogas y la muerte

En fin…

El caso es que a Pedro Avilés Pérez se le considera integrante de la primera generación de los grandes mafiosos que en México hicieron de la droga un negocio de altos vuelos, nacional e internacionalmente.

La segunda generación de grandes capos mexicanos fue fundada por Miguel Angel Félix Gallardo –era policía federal en funciones y narcotraficante al mismo tiempo; es decir, siempre fue un funcionario público cumplidor-, Ernesto “Don neto” Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero.

Félix Gallardo crea el primer cártel mexicano, el de Guadalajara.

Tras la captura de dicho trío, los personajes históricos del crimen organizado que estaban a sus servicios y hoy son presos o han muerto llegaron a conformar hasta tres poderosos cárteles en territorio nacional.

Los hermanos Arellano Félix fundaron el cártel de Tijuana, “El güero” Palma y “El chapo” el de Sinaloa, mientras que Amado Carrillo creó el cártel de Juárez.

Llamadas originalmente las organizaciones o mafias del narco nacional de Juárez y Sinaloa éstas representan el antecedente clave o primario del cártel de Guadalajara.

Como apuntamos la historia del crimen organizado en Tamaulipas y sus nexos geográficos e históricos con Veracruz, son tema aparte…

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