Winckler (y Yunes) vs Cuitláhuac

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  • Alejandro Aguirre Guerrero
Sin muchos rodeos, la disputa entre el Fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, y el Gobierno del Estado, no es más que una guerra sorda entre Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitlahuac García Jiménez.
Al fiel estilo de una pulseada callejera, Yunes y el Gobernador miden fuerzas en una dinámica que a todas luces, y con el pasar de las semanas, perjudicará más al mandatario morenista, pues el panista, quiérase o no, se dará por satisfecho poniéndole piedras en el camino a su sucesor.
Lo adelanté en este espacio hace algunos meses. Advertí que en las primeras semanas de su mandato, Cuitláhuac García recibiría, en términos de opinión pública, cuando menos una ofensiva de sus adversarios para “abollarle la corona”. Y así ocurrió.
Esto escribí el pasado 23 de septiembre:
“Hace algunos días, en una de esas charlas que suelen prolongarse, me aseguraron que en los primeros meses de su gobierno, Cuitláhuac García podría recibir algunas bienvenidas cortesía de sus adversarios, así como las propinadas a Miguel Yunes Linares en su momento”.
Y ahí está, el recibimiento para Cuitláhuac García fueron las liberaciones de los ex duartistas, uno a uno, tres consecutivos en sus primeros cinco días de gobierno. El propio morenista me dijo en entrevista que, sin lugar a dudas, esto había sido un pacto para hacer creer que él les había dado salida a los ex colaboradores de Duarte.
En el equipo de AMLO ya esperaban golpes para Cuitláhuac García en sus primeras semanas, pero decidieron dejar que el propio Gobernador morenista intuyera y respondiera los ataques. Me dicen que fue una manera de medirlo, tanto a él como a su equipo de trabajo, particularmente al Secretario de Gobierno.
Mientras Cuitláhuac García exige, con voz enérgica y altiva, tanto en entrevistas como en conferencias de prensa, la salida del Fiscal Winckler por presuntos actos de corrupción para dejar libres a ex duartistas, Miguel Yunes disfruta viendo a su enemigo hacer corajes y retrasar sus compromisos.
Esto escribí el pasado 26 de agosto:
“García Jiménez ha insistido en que el caso de Duarte y sus ex funcionarios en Veracruz fue, en gran medida, un show mediático montado por Yunes en su afán de venganza, y al mismo tiempo, popularidad. Sea o no verdad, lo cierto es el Gobernador electo debería cuidar su trato y valoración del factor Javier Duarte, pues en una de ésas, hasta una indigestión política podría causarle”.
Y vaya entripado político que le han armado a Cuitláhuac García. Winckler es el único funcionario de alto rango con vida que Yunes tiene, y mientras pueda, buscará sostenerlo ahí. El actual Fiscal se debe a su amigo, y mientras el ex gobernador continúe instruyéndoselo, se defenderá como “gato boca arriba”. La misión es clara: amargarle un rato la vida a Cuitláhuac.
Twitter: @aaguirre_g
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